Votación Imágenes Febrero

¡Buenos tardes!

Aquí os dejo las cuatro fotografías propuestas para el Concurso de Microrrelatos de febrero. El plazo para votar las imágenes concluye el próximo domingo, 8 de febrero, a medianoche. Gracias a aquellos que me seguís mandando fotografías para formar parte del Concurso. Podéis seguir haciéndolo a la dirección: noveleriandoblog@gmail.com

Muchas gracias y hasta dentro de unos días.

Ganador Concurso Enero

¡Buenas noches!

Y el ganador del Concurso de Microrrelatos Noveleriando del mes de enero es…

NO ME SUELTES, QUE EL MUNDO NOS VEA, por ESPERANZA.

¡Enhorabuena al ganador o ganadora! Hacía tiempo que no había tanta diferencia entre el ganador y los demás relatos. Y además, ha resultado ganador en las dos votaciones, algo que tiene mucho mérito y que, por experiencia, no suele ocurrir a menudo.

Antes de seguir, me gustaría hacer un pequeño inciso. Como sabéis, el Concurso de Microrrelatos no tiene muchas normas, básicamente que el relato no sobrepase las 150 palabras. No acostumbro a contar las palabras de los relatos porque entiendo que todos los participantes hacen los esfuerzos por encajar sus historias dentro de ese límite. Debo decir que de los ocho relatos participantes de este mes, tan sólo cuatro cumplían esa norma. Intentaré que no vuelva a pasar, y cuento con vuestra ayuda para lograrlo. He recibido quejas de algunos participantes por este tema, y están bien fundamentadas. Algunos hacen esfuerzos considerables para cuadrar su historia en 150 palabras, y es lógico que esperen lo mismo de los demás participantes. Tan sólo eso. Contad bien las palabras antes de enviar vuestros relatos.

Gracias a todos aquello que habéis dedicado unos minutos a pasaros por el blog y participar de alguna manera. Estad atentos pues en breve pondremos la imagen que servirá de inspiración a los relatos de febrero.

A continuación, os dejo el relato ganador, y el resultado de las dos votaciones, la pública y la privada.

Muchos saludos y hasta dentro unos días.


RELATO GANADOR

NO ME SUELTES, QUE EL MUNDO NOS VEA

Prometiste no soltar mi mano hasta el último instante de nuestras vidas.

Me dijiste que ni el destino, ni la patria ni la guerra permitirían que me abandonaras… ni siquiera los distintos bandos a los que pertenecíamos.

No te creí, “en cuanto la contienda nos enfrente”  – pensé –  “esas promesas no serán más que falsas ilusiones, que intentarán mantenerme a la espera de un soldado que no volverá a por mí, nunca”.

Pero… pese a tus defectos, que aprendí a amar, nunca fuiste un mentiroso. Estuviste conmigo en los peores momentos, llenándolos de esperanza, guardándolos como el secreto más recóndito… cogiendo mi mano.

Volvías a mí con el último suspiro del atardecer y te marchabas, al igual que la luna, con el fulgor del alba.

Lo que ninguno de los dos imaginábamos, es que un día, serías tú el que necesitaría a alguien para sostener tu mano, y yo no estuve allí para hacerlo.

Prometiste no soltar mi mano hasta el último instante de nuestras vidas… y ahora, yo te prometo que no volveré a abandonar la tuya, a pesar del abismo que hay entre la vida y la muerte, los muros que nos separarán cuando yo también perezca y sabiendo, que lo único que nos une, son nuestras manos.

Seudónimo: Esperanza

 


 

VOTACIÓN PRIVADA (DE LOS ESCRITORES)

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VOTACIÓN PÚBLICA (DE LOS LECTORES)

Votación Relatos Enero

¡Buenas tardes!

Comenzamos el año 2015 y continuamos con el Concurso de Microrrelatos de Noveleriando. Este mes ocho han sido los relatos participantes, al parecer la imagen ha cumplido su cometido. Observo que algunos os habéis documentado bien para contextualizar la fotografía y escribir una historia con sentido histórico. Seguro que repercute en la verosimilitud del relato y, quién sabe, en el resultado final.

¡Muchas gracias a todos por vuestro tiempo! Sé que no es fácil extraer unos minutos de vuestras vidas para algo tan “vano” como este tema que nos concierne, lo que me hace valorar aun más si cabe el tiempo que invertís en Noveleriando.

Sin más dilación, os dejo la imagen, los relatos participantes, y la tabla para la votación pública.

Recordad que aquí puede votar todo el que quiera, pero que los participantes de este mes han de enviar sus votos (5, 3 y 1 punto) al mail: noveleriandoblog@gmail.com.

El plazo para votar concluye el día 31 de enero, a medianoche.

¡Saludos y feliz lectura!

Tumbas separadas

Tumbas separadas

 

RELATOS PARTICIPANTES:

– Hasta que la muerte no nos separe

– No es serio este cementerio

– Un muro franqueable

– Altos ideales

– ¡Muritos a mí!

– Melena de fuego

– Ana

– No me sueltes, que el mundo nos vea

 

VOTACIÓN PÚBLICA:

Hasta que la muerte no nos separe

La muerte no iba a conseguir lo que la vida había intentado en vano durante tantos años. El odio y el rencor sitiaban Irlanda en los años setenta. Las brumosas calles de la ciudad se teñían de sangre demasiado a menudo y el fantasma de un pasado no tan lejano revoloteaba por los cielos de Belfast, insuflando el espíritu de la rebelión en los corazones de jóvenes idealistas. Él, rebelde y hermoso, con altos ideales políticos que aspiraban a convertir su mundo en un lugar mejor y que solo acarrearon miedo y tristeza a su familia católica. Ella, la hija de un pastor protestante, enérgica y dorada, como el sol que en ocasiones bañaba la capital.

Pobres ilusos. Quisieron hacer del mundo un lugar mejor, pero desconocían que la vida y la muerte habían echado suertes sobre su destino.

Un muro les separó en vida… pero nada lo haría en la muerte.

Seudónimo: Michael Collins

No es serio este cementerio

En los años que llevo en este sereno lugar he visto prácticamente de todo. Cosas graciosas que hacían que me viviera de risa y otras no tanto. Os cuento. Mi lápida se constluyó deplisa, de ahí su nombre, y aunque a mí no me gusta hablar -soy una tumba- debéis saber que la gente no ha aprendido a morirse. Quizá sea la falta de costumbre; por eso, y a riesgo de parecer un entrometido, permitidme daros unos consejos: morid viejos y satisfechos de días. Levantaos cada mañana como si fuera la última –algún día atinareis- y vivid cada día como si fuera el último de la persona a quien amáis. ¡Ah, el amor! Si me dieran un centavo por cada persona a la que he oído decir:

-“Te quiero. Sé que no te lo dije en vida, pero nunca es tarde”.

Se equivocan, es tarde. Murió sin saberlo y tú vivirás con ello.

Seudónimo: Sr. Aguafiestas

Un muro franqueable

La guerra acabó.

Y la ciudad quedó separada por un muro infranqueable.
Su amor había nacido meses antes, bajo el sonido de obuses y ametralladoras.

El vigilado muro les impedía verse pero mantuvieron el contacto mediante cartas transportadas por correos clandestinos.

Un amor sustentado durante años sobre letras de tinta escritas en hojas viejas y arrugadas, acompañadas por alguna foto en blanco y negro. Cartas que siempre tenían algo que decir y en las que no faltaba un “Te quiero” final.

Y, tras la última carta, escrita con manos ya arrugadas, les sobrevino la muerte.

Bajo un régimen que agonizaba, fueron enterrados en un cementerio aún dividido, uno a cada lado, como les correspondía a causa del azar de haber vivido a unas cuantas manzanas de distancia hacía ya más de cuarenta años.

En sus tumbas aún puede leerse: Por un amor que ni el más férreo muro logró separar…


Seudónimo: Caracola salada

Altos ideales

Dublín, 1880

Recuerdo a mi padre discutir con el periódico todas las mañanas. Con el rostro ceñudo, usaba palabras que yo no entendía, como calvinismo, segregacionistas, luteranos…

La cosa empeoró cuando murió tía Jadelaine. Entonces empezaron las discusiones con mi madre, sus llantos cada noche, los eternos susurros…

Mi padre volvía mucho más tarde de la fábrica de mármol. Ya apenas lo veía.

Hasta que un domingo, después de misa, me llevó a ver a tía Jadelaine.

Me sorprendió ver la lápida tan arriba, sobrepasando el muro de oscura piedra, y enlazando una mano de mármol a la tumba del otro lado del muro.

-¿Te gusta?

-No sé. Es raro. ¿La has hecho tú?

-Sí.

-¿Por qué?

-Para que siempre recuerdes que ningún muro es demasiado alto para un hijo de Irlanda.

Seudónimo: O´Wally

¡Muritos a mí!

Kilmainham Gaol, Dublín, 1916

Josehp salía de la capilla al patio mientras encendía un cigarrillo. La fina e incesante lluvia le dio escalofríos. Los presos estaban más silenciosos que de costumbre. Las ejecuciones tras la última revuelta habían sosegado los ánimos de los más conflictivos.

Apoyó la espalda en la pared fría y fue dejándose caer hasta quedar sentado en el suelo mojado, sin dejar de mirar al guarda de la garita, quien aferraba fuertemente el fusil. Su compañero de celda llegó y se sentó a su lado.

-Conozco esa mirada… ¡No lo hagas, Joseph! Esta gente no se anda con tonterías.

Joseph no le escuchaba. Su mente trazaba un plan. Su resolución era firme. Su sed de justicia, más grande que nunca. Y las ganas de abrazar a su hija… irresistibles.

En su memoria, resonaban inalterables las palabras de su padre:

“Ningún muro es demasiado alto para un hijo de Irlanda”.

Seudónimo: O´Freedom

Melena de fuego

Dublín, 1927

Will no quitaba ojo a aquella extraña tumba ni a la joven que había aparecido al otro lado del muro para asearla. Intentaba rezar sus oraciones ante la lápida de su madre, pero aquella melena del color del fuego lo distraía. Volvió a empezar.
La desconocida se afanaba en quitar el polvo a las marmóreas manos entrelazadas. Después las acicalaba con flores. Will desistió definitivamente de rezar y fue hacia ella.
-¿Puedo ayudarla?
Ella lo miró divertida. Sus ojos eran del color del cielo soleado.
– Podrías sujetarme la escalera.
– Soy… protestante… no debo entrar al cementerio católico.
La muchacha lo miró desafiante:
– En mi familia, los muros jamás supusieron un problema. Te presento a mis abuelos – dijo señalando orgullosamente las tumbas entrelazadas. En la lápida, una inscripción rezaba: “Ningún muro es demasiado alto para un hijo de Irlanda”.
Y Will supo en ese mismo instante que dos metros de piedras no le impedirían conquistar el corazón de esa mujer.

Seudónimo: O’ Fire

Ana

Parece que es la vida o la muerte o simplemente el viento, revuelto, que juega con las manecillas del reloj. Y el tiempo… el tiempo nos cuenta las canas hacia delante, sin medida.

Entonces parece que la música estira sus dedos hasta esta esquina y Dustin O’Halloram toca Opus 38 peinando mis cejas. Me lleva contigo.

Pregúntame qué va a ser de mí sin ti cuando el muro que se alza sea cada vez más alto y no alcance ni tan siquiera de puntillas a verte el flequillo. Tu sol dejará de ser mi pelo.

Detén la inercia de los días, la condena del cobarde, el portazo de tu ida.

 Pseudónimo: Otto