Círculos

Risas lejanas deslizándose como aciagas sombras, y que llegaban apoderándose del lugar que desde hacía mucho no conocía dueño.

Al pie de la casa vieja dos voces susurraban una antigua canción de cuna, como queriendo rescatar de la memoria del tiempo algo perdido, a propósito enterrado bajo las siete llaves del olvido.

Del camino, dos figuras surgieron con la esperanza de haber culminado una larga caminata. La niña se mostró curiosa.

– ¿Estás seguro?- preguntó la niña.

– Es la casa, ¿no ves? -contestó su hermano.

– ¿Y por qué está tan sucia? Tengo miedo. ¿Seguirá molesta? Ella siempre está gritando…

– No sé… la última vez me miró asustada. Hubo mucha sangre.

– No te quejaste -señaló la niña- Te quedaste como dormido.

– Ni cuenta me di.

La niña también le mostró su herida. ¿Ahora sería diferente? No imaginaba a la muerte de nuevo en primera fila.

Desde la ventana unos ojos espiaban, esperando.

Seudónimo: Ariana

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