La noche de los muertos

—Son demasiados años, hermana mía. Incluso nuestra manera de hablar resulta anacrónica para unos críos. ¿No es momento ya de perdonarlo? En éste, el día de los muertos, se nos permite abandonar el bosque, donde ocurrió el accidente, para vagabundear entre los vivos. Año tras año, regresamos al jardín y miramos la ventana desde la que él también nos mira, temeroso siquiera de abandonar el cuarto donde estará hasta tu perdón; pues yo ya lo he perdonado. No fue el nuestro un plan preciso. El veneno en su bebida, lo fue. También nuestra venganza, pero no así nuestro final. ¿No crees que los tres merecemos descanso?

—No. Quiero que durante otro año más, recuerde los ojos con los que ahora lo miro. Atrapado, culpable y aturdido. No, hasta que se de cuenta por él solo de lo que hizo y reúna el valor suficiente de abrir la ventana.

Seudónimo: Nilo

Blog: www.narranacion.com


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