La realidad de la ficción

Siempre nos contaban que se descubrieron sin intercambiar palabras. Papá era escritor. Mamá, profesora de literatura. Irónico, ¿verdad? Aunque aquella era su historia favorita, no era la única que relataban.

Mientras vivimos en mamá nos leyeron cuentos de los hermanos Grimm. A medida que fuimos creciendo, nos transportaban a los fantásticos mundos de Andersen, Perrault, Dickens y Wilde. Y cuando perdimos el miedo a la oscuridad, nos presentaron al brillante Allan Poe.

No levantábamos dos palmos del suelo, pero nuestros sueños ya nos sacaban varias cabezas. Tal era así que cierto día quisimos ponernos a su altura. Nos resolvimos a entrar a la añeja casa que tanto nos intrigó todos aquellos años. Allí estaban nuestros mentores, abstraídos, viajando en su imaginación.

Curiosos, les preguntamos:

“¿Por qué solo hay nubes en esta parte del cielo?”

Irrumpiendo en la realidad, respondieron:

“Son nuestras ideas, ¿no os hablaron papá y mamá de esta fábrica?”

Seudónimo: Katniss Everdeen

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